
Investigadores chinos están trabajando en un enorme proyecto de geoingeniería de “incrustaciones artificiales”. Están utilizando grandes cantidades de algas verdiazules para convertir las dunas áridas en tierra estable y recuperable. Este método marca la primera vez que se utilizan microbios a una escala tan masiva para remodelar paisajes naturales.
Está previsto que la corteza basada en cianobacterias, que puede soportar vientos de 36 kmph, recupere hasta 6.667 hectáreas en Ningxia durante los próximos cinco años. Esto podría servir como modelo para la restauración global del desierto y cambio climático mitigación.
Los desiertos son muy difíciles de recuperar ya que la mayoría de las plantas no pueden sobrevivir a la naturaleza abrasiva y cambiante de la arena.
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