Solo (ANTARA) – En el panorama geopolítico actual, el papel del lenguaje como instrumento de poder blando y articulación de la identidad nacional está pasando cada vez más a primer plano. En este caso, el Programa de Idioma Indonesio para Hablantes Extranjeros (BIPA) funciona no sólo como un medio de transmisión del idioma, sino también como un medio estratégico para la diplomacia cultural.
Este programa tiene implícitamente el doble propósito de enseñar el sistema lingüístico y enmarcar las narrativas culturales indonesias en conversaciones globales.
Este artículo tiene como objetivo analizar la implementación del Programa de Inmersión Cultural organizado por el Instituto de Desarrollo de Cursos y Servicios Lingüísticos (LPMB) de la Universidad Muhammadiyah de Surakarta en Bayat Village, Distrito de Klaten, como un estudio de caso paradigmático en la pedagogía BIPA contextual y de orientación humanística.
El Programa de Inmersión Cultural en Bayat, que se lleva a cabo regularmente cada semestre durante un período de tres a seis días, representa un cambio epistemológico de la enseñanza de idiomas aislada en el aula a un enfoque de aprendizaje situado, donde la adquisición del idioma se logra a través de la participación en las prácticas socioculturales de la comunidad anfitriona.
Bayat Village fue elegido como lugar no sólo por sus ricas tradiciones como el batik, la alfarería, la fabricación de blangkon y dawet, sino también porque este lugar ofrece un espacio auténtico donde la lengua indonesia vive en una red de significados y prácticas cotidianas.
La participación activa de los participantes en estas actividades, que va más allá de la dimensión de formación basada en habilidades, se transforma en un auténtico escenario de aprendizaje de idiomas.
En el marco teórico de la teoría sociocultural, las interacciones colaborativas con artesanos locales actúan como una plataforma que facilita la internalización de vocabulario, expresiones y patrones de habla en contextos funcionales y significativos.
Otro aspecto importante al que vale la pena prestar atención es la dimensión de intercambio simbólico de este programa. Las sesiones de diálogo con estudiantes locales de primaria y secundaria de Muhammadiyah apoyan la realización de encuentros interculturales mutuos.
En este contexto, el indonesio juega un papel no sólo como material inerte, sino también como puente vivo que permite el intercambio de opiniones, valores e historias personales.
Este proceso cambia el paradigma relacional de una relación sujeto-objeto (los estudiantes como receptores pasivos de la cultura) a un modelo dialógico e intersubjetivo.
Para las comunidades locales, esta participación las posiciona como agentes culturales, sujetos activos que representan la complejidad y la amabilidad de Indonesia, al mismo tiempo que reflejan sus propias identidades culturales a través de la lente de los forasteros.
Desde una perspectiva de lingüística aplicada, este programa de inmersión confirma la proposición de que la verdadera competencia comunicativa no se puede lograr sin una comprensión profunda de la competencia cultural.
La valentía y las habilidades lingüísticas de los participantes, perfeccionadas a través de la interacción directa, demostraron la internalización no sólo de las variaciones formales del lenguaje, sino también de las informales y sus normas asociadas de cortesía y pragmática.
Sin embargo, a pesar del éxito de esta historia, es importante hacer una advertencia: ¿hasta qué punto este tipo de programa a corto plazo es capaz de producir una comprensión profunda y duradera, en lugar de simplemente producir una instantánea cultural de la vida rural de Indonesia?
Dentro del marco de la política de educación superior y la diplomacia cultural, el modelo de Bayat proporciona un modelo valioso para el desarrollo holístico de BIPA.
Integra tres relaciones sinérgicas entre universidades, comunidades locales e instituciones de educación primaria en un ecosistema de aprendizaje mutuamente beneficioso. La sostenibilidad y escalabilidad de este modelo es la siguiente cuestión estratégica.
La replicación de programas similares en otros lugares culturales requiere un enfoque que no sea único para todos, sino que se adapte a las características socioculturales de cada comunidad y esté equipado con un marco de evaluación riguroso para medir el impacto a largo plazo en las habilidades lingüísticas y la comprensión cultural de los participantes.
En resumen, el Programa de Inmersión Cultural BIPA en Bayat es un microcosmos del potencial de un enfoque humanista para la educación de idiomas.
Recordó que el lenguaje es esencialmente una práctica social inserta en la vida. Este programa ha logrado demostrar que el aprendizaje de idiomas puede ser un medio de preservación cultural, empoderamiento de la comunidad y construcción de una comprensión más empática entre las naciones.
Sin embargo, para pasar de una mejor práctica a un paradigma sólido en la pedagogía BIPA se requerirá profundidad teórica, estudios de impacto sistemáticos y un compromiso continuo para mantener la profundidad y autenticidad de las experiencias más allá de la mera expansión cuantitativa. De esta manera, esta pequeña práctica en Bayat realmente puede resonar en el mapa más amplio de la diplomacia cultural indonesia.
*Presidente del Instituto de Desarrollo de Cursos y Servicios Lingüísticos, Universidad Muhammadiyah de Surakarta



