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En Estados Unidos, las personas sobrias son sacadas de los automóviles, esposadas y acusadas de conducir bajo los efectos del alcohol. Los análisis de sangre y aliento arrojan posteriormente cero, pero continúan los arrestos y los procesamientos. Esa brecha entre la toxicología objetiva y el juicio subjetivo en la carretera plantea preguntas apremiantes sobre la conducta policial, la discapacidad, el sesgo y la confiabilidad científica de las pruebas de sobriedad en el campo.
El patrón emergente
Las investigaciones y las demandas muestran el mismo patrón en varios estados: los conductores detenidos por conducción errática o por sospecha de deterioro obtienen malos resultados en las pruebas de sobriedad, la policía cita estas pruebas como causa probable y los arrestos ocurren a pesar de que los análisis de aliento o sangre no muestran sustancias tóxicas. En un estudio, más de 2.500 personas sobrias fueron arrestadas por conducir en estado de ebriedad sólo en Tennessee. Posteriormente, se le realizaron análisis de sangre que mostraron que no había alcohol ni drogas.
Personas reales, consecuencias reales.
Las historias son notables no porque estén aisladas, sino porque se repiten en todas las jurisdicciones y grupos demográficos.
- En Hawái, a un automovilista que registró una parada de tráfico le dijeron que los agentes olían alcohol, a pesar de que su prueba de alcoholemia registró cero. Los fiscales se negaron a presentar cargos porque no había pruebas suficientes.
- En Florida, una mujer fue arrestada por conducir bajo los efectos del alcohol y luego se descubrió que estaba completamente sobria mediante análisis de sangre.
- Un atleta universitario de Iowa que dio cero en una prueba de alcoholemia ha demandado a un departamento de policía después de un arresto en estado de ebriedad que, según él, era infundado.
Lo que dice la investigación sobre las pruebas de sobriedad de campo
Las pruebas de sobriedad son la columna vertebral de muchas detenciones por DUI. Los ejercicios comunes incluyen seguir un bolígrafo con los ojos, caminar desde el talón hasta la punta del pie y pararse sobre una pierna. Estas pruebas se desarrollaron para ayudar a los agentes a detectar deficiencias en las carreteras, pero aumentan las preocupaciones sobre su validez.
Un estudio de 2023 en el Journal of the American Medical Association evaluó a 184 participantes; algunos fumaron cannabis, a otros se les dieron placebos y los oficiales les aplicaron pruebas de sobriedad estándar en el campo. De manera alarmante, se consideró que casi la mitad de los participantes en ayunas que recibieron un placebo habían fracasado. El estudio encontró que estas evaluaciones entre personas que ayunaban tenían una tasa de falsos positivos del 49,2 por ciento.
Por qué esto importa
Una prueba que identifica a casi la mitad de las personas sobrias como discapacitadas no puede servir de manera confiable como única base para el arresto. Los falsos positivos significan que personas inocentes enfrentan órdenes de arresto, honorarios legales, pérdida de privilegios de conducir y daño emocional. Cuando las condiciones médicas, la fatiga o la neurodivergencia afectan el rendimiento, las pruebas pueden ser particularmente engañosas.
Cómo las condiciones médicas y neurológicas complican las evaluaciones
Condiciones como el autismo, los trastornos por déficit de atención, los trastornos neurológicos, los problemas vestibulares y los trastornos del equilibrio pueden alterar la coordinación, la visión estable y la marcha. Los agentes capacitados para interpretar anomalías menores como signos de intoxicación pueden no estar capacitados para distinguir el deterioro de la discapacidad o el malestar médico.
Un resultado práctico es que las personas con discapacidad pueden estar en doble desventaja: son reacias a revelar su condición por temor a la estigmatización y luego son castigadas cuando sus limitaciones legítimas se interpretan como evidencia de uso de sustancias.
Implicaciones legales y de derechos civiles
Los arrestos basados principalmente en pruebas de sobriedad de campo defectuosas plantean preocupaciones legales sobre la causa probable y la igualdad de trato ante la ley. Si los análisis de aliento o de sangre no muestran sustancias tóxicas, los fiscales deben decidir si proceden. Algunos se niegan por falta de pruebas; otros continúan. Las demandas civiles y las investigaciones sobre prácticas policiales están aumentando.
También existe una dimensión de los derechos de las personas con discapacidad. Si revelar una condición médica cambia el enfoque de un oficial o evita un arresto, las personas que temen la discriminación pueden permanecer en silencio. Esa dinámica socava la justicia y la seguridad pública.
¿Qué necesita cambiar?
Es posible que el problema no resida simplemente en un puñado de malos actores; es estructural. Las soluciones deben incluir lo siguiente:
- Mejores investigaciones y estándares: Financiar estudios independientes a gran escala para validar o revisar las pruebas de sobriedad de campo y establecer líneas de base de desempeño para personas con afecciones médicas comunes.
- Formación policial revisada: Capacitar a los oficiales para que reconozcan condiciones médicas y neurológicas que sugieran deterioro y para que utilicen pruebas químicas y otras pruebas de respaldo antes de realizar arrestos.
- Directrices más claras para el procesamiento: Alentar a los fiscales a sopesar en gran medida la toxicología objetiva y desestimar los casos cuando los resultados de sangre y aliento entren en conflicto con las evaluaciones de campo.
- Protecciones de accesibilidad: Crear protocolos que protejan los derechos de las personas con discapacidad durante las paradas y reduzcan el efecto paralizador de la divulgación de información médica.
Conclusión
Cuando una parada en la carretera termina con esposas pero los análisis de laboratorio no muestran sustancias tóxicas, el incidente no puede descartarse como una anomalía. Los datos emergentes y los incidentes repetidos indican una crisis de confiabilidad en la detección de restricciones en las carreteras. Resolver este problema requerirá una mejor ciencia, una actuación policial más inteligente, salvaguardias legales más sólidas y el reconocimiento de que no todos los tropiezos equivalen a la embriaguez.
Para cualquier persona arrestada, el enfoque más seguro es proteger sus derechos, tener cuidado al revelar información médica y buscar asesoramiento legal si se produce un arresto a pesar de los resultados negativos de las pruebas de drogas. Para el sistema de justicia, la obligación es clara: garantizar que las herramientas diseñadas para proteger al público no castiguen en realidad a los inocentes.
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