La realidad disociada de la izquierda sobre el asesinato de Renée Good – Oficial legal

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La muerte de Renee Nicole Good en Minneapolis el 7 de enero de 2026 se ha convertido en un punto álgido en el tenso debate en Estados Unidos sobre la aplicación de la ley, el poder federal y las narrativas políticas. Good, de 37 años, madre de tres hijos, fue asesinada a tiros por un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) de Estados Unidos durante una operación federal de alto voltaje. El Departamento de Justicia ha determinado que no hay fundamento en este momento para abrir una investigación penal de derechos civiles sobre el asesinato, una decisión que ha desatado la ira en la izquierda política, lo que ha llevado a gritos de injusticia y llamados a la intervención de la División de Derechos Civiles del Departamento de Justicia.

Para muchos en la izquierda, Good ha pasado de ser un caso trágico a un mártir, una víctima simbólica en una guerra cultural por la violencia policial y federal. Pero esta respuesta revela una distancia más profunda de los precedentes legales, el contexto fáctico y el manejo que hace este país de los incidentes mortales con el uso de la fuerza, especialmente aquellos que involucran vehículos y oficiales.

La base jurídica: amenazas relacionadas con vehículos y respuesta de los agentes

Los tribunales federales y estatales de Estados Unidos han sostenido durante mucho tiempo el principio de que un vehículo puede ser un arma mortal según el derecho penal. Los fiscales habitualmente obtienen condenas cuando las personas utilizan un automóvil para atacar intencionalmente a agentes de policía u otros ciudadanos, especialmente si el conductor acelera hacia un oficial, lo inmoviliza contra una barrera o le causa lesiones graves. En muchos de esos casos, los agentes responden con fuerza letal y los tribunales afirman que esa respuesta está justificada según las normas legales establecidas.

Ésta no es una ley periférica; es una aplicación consistente de leyes y jurisprudencia que reconoce que un vehículo de motor, debido a su masa y momento, puede representar el mismo riesgo fatal que un arma de fuego. El precedente existe porque la historia ha demostrado dolorosamente lo que sucede cuando los agentes son atropellados o inmovilizados por coches.

El trabajo de la División de Derechos Civiles tradicionalmente incluye investigar y procesar malas conductas policiales en incidentes de uso de la fuerza. Ejemplos pasados, como el procesamiento federal del ex oficial de Minneapolis Derek Chauvin después de la muerte de George Floyd, muestran que cuando la evidencia apunta a violaciones intencionales de derechos, la división interviene.

En el caso Good, las autoridades federales hasta ahora han llegado a la conclusión de que la evidencia no respalda un procesamiento de derechos civiles: el agente de ICE actuó en defensa propia en el contexto de lo que los fiscales federales evaluaron como una amenaza inminente planteada por el vehículo de Good. Esa sentencia es la razón fundamental por la que la División de Derechos Civiles no abre una investigación penal sobre derechos civiles en este momento.

Donde la historia de izquierda se desvía de la realidad

La respuesta de la izquierda, que Good es una víctima inocente de la violencia estatal, a menudo ignora o minimiza cuestiones de hecho críticas:

1. Cómo se desarrolló el incidente: Las imágenes y los informes disponibles muestran el vehículo de Good dirigiéndose hacia un agente de ICE que se había posicionado cerca de la camioneta. Los funcionarios federales afirman que el oficial percibió razonablemente una amenaza.

2. Falta de pruebas de derechos civiles procesables: La División de Derechos Civiles del Departamento de Justicia no abre automáticamente una investigación sobre cada tiroteo policial; debe haber pruebas creíbles de violaciones intencionales de derechos. La conclusión actual es que no existe tal evidencia.

3. Precedente de fuerza letal: Los tribunales han confirmado el uso de fuerza letal cuando un vehículo representa una amenaza creíble; Este no es un concepto legal nuevo o controvertido.

Sin embargo, gran parte de los comentarios de la izquierda toman el mero hecho de la muerte de Good a manos de un oficial como evidencia convincente de mala conducta y utilizan esa suposición para atacar la integridad del Departamento de Justicia. Algunos críticos incluso rechazan la idea de que un vehículo sea una amenaza mortal legítima si el conductor no está armado con un arma. Esta aplicación selectiva de estándares legales socava el debate creíble.

Además, el énfasis de la izquierda en etiquetar inequívocamente a Good como un mártir, en lugar de lidiar con los matices y las complejidades legales del caso, corre el riesgo de alienar a la opinión pública más amplia y debilitar los argumentos a favor de la rendición de cuentas en las fuerzas del orden. La defensa basada en hechos y leyes es más fuerte que la defensa basada en el martirio partidista.

El debate sobre los derechos civiles

El alboroto sobre si la División de Derechos Civiles debería intervenir tiene menos que ver con la necesidad legal y más con las expectativas políticas. Bajo las administraciones anteriores de Obama y Biden, que impulsaron una narrativa contra la policía mientras estaban en el cargo, esta división a menudo había actuado con rapidez en los tiroteos en los que estaban involucrados agentes. Pero los dirigentes del Departamento de Justicia han argumentado que, basándose en los hechos actuales, el caso Good no alcanza el umbral para un procesamiento por derechos civiles.

Esta decisión ha dado lugar a un importante conflicto interno, y varios fiscales de carrera dimitieron en protesta. Los críticos argumentan que dejar de lado a la División de Derechos Civiles en un tiroteo fatal por parte de las fuerzas del orden sienta un peligroso precedente de falta de aplicación de la ley. Los partidarios de la posición del Departamento de Justicia argumentan que hacer cumplir normas legales estrictas (y no tratar automáticamente cada muerte involucrada por un oficial como una violación de los derechos civiles) defiende el estado de derecho.

Conclusión: Abogar por la justicia a través de la verdad, no del mito

La muerte de Renee Good es innegablemente trágica. Su familia merece respuestas y, cuando sea necesario, rendición de cuentas. Pero convertirla en un símbolo divorciado del contexto legal y fáctico de su muerte socava la justicia. Invocarla como mártir mientras se ignora la doctrina legal establecida, incluidos los principios establecidos sobre las amenazas vehiculares y la respuesta de los oficiales, no promueve los derechos civiles; desdibuja la línea entre la promoción y la ficción.

Si la izquierda realmente busca justicia, y no sólo indignación, debe basar sus argumentos en la ley y la evidencia, y estar dispuesta a enfrentar la complejidad, no solo en narrativas cargadas de emociones que se ajusten a una agenda política.



Rob Barker
es un agente especial retirado

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