Despertar la moral policial y tender puentes con la comunidad

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Vivimos uno de los capítulos más desafiantes en la historia de la actividad policial estadounidense. Cada decisión que toma un oficial, cada llamada respondida y cada momento capturado en un teléfono celular se desarrolla bajo un intenso escrutinio público. El margen de error es muy reducido y el peso del juicio puede parecer más pesado que el equipo que los oficiales llevan todos los días.

En medio de estas presiones, algo extraordinario sigue siendo cierto: los agentes de policía estadounidenses siguen prestando servicio, con valentía, moderación y corazón.

Por eso es esencial despertar la moral de la policía. La moralidad no es un concepto extra o superficial; es la columna vertebral del trabajo policial profesional. Permite a los funcionarios ejercer un buen juicio, actuar con integridad y permanecer resilientes, incluso bajo el escrutinio más severo.

Un liderazgo fuerte, una toma de decisiones ética, el reconocimiento del heroísmo cotidiano y las inversiones en el bienestar de los oficiales son fundamentales para mantener la moral. La capacitación también sigue siendo una fuente de confianza y fomento de la confianza, tanto dentro de los departamentos como con los funcionarios comunitarios.

Durante más de veinticinco años, he tenido el privilegio de hablar con agentes del orden de todo el país sobre liderazgo ético, resiliencia, moral y prevención de la violencia. Desde 2024, he sido orador honorario motivacional de las fuerzas del orden para la policía de Nueva York. Estas experiencias han confirmado una verdad simple: cuando nos unimos, nos apoyamos unos a otros y construimos puentes con las personas a las que servimos, la policía y las comunidades son más fuertes.

En estos tiempos difíciles, elevar la moral no es sólo una prioridad interna; es un fideicomiso público y una piedra angular de nuestra democracia. Los oficiales merecen nuestro apoyo, reconocimiento y aliento, no solo por su valentía y dedicación, sino también por el papel vital que desempeñan en el corazón de nuestras comunidades.

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