Guatemala está cerca de promulgar su primera ley cinematográfica. El 10 de marzo, su Congreso entrará en las discusiones finales sobre la Iniciativa 5906. Si se aprueba, Guatemala ya no será una de las pocas naciones de América Latina sin un marco legal para su industria audiovisual.
Encabezando el llamado al apoyo internacional para este proyecto de ley está FIPCAla Federación Iberoamericana de Producción Cinematográfica y Audiovisual, que ya ha reunido más de 3.500 firmas, entre ellas las de las principales voces de Guatemala: Óscar Isaac (“frankenstein«) y Jayro Bustamante (“La Llorona”, “Ixcanul”) entre otros en la industria audiovisual iberoamericana.
«Si queremos dejar de perder nuestro talento y nuestras historias, esta ley es fundamental. Hasta ahora quienes hemos destacado en las artes hemos sido la excepción y no la regla. Lo que realmente importa es normalizar la idea de que el país debe apoyar activamente a sus industrias culturales. Los que hoy hemos encontrado una voz en el cine lo hemos hecho en gran medida gracias al respaldo de las industrias cinematográficas en el extranjero», dijo Bustamante. Variedad.
Ignacio Rey, presidente de FIPCA, afirmó: «La comunidad audiovisual iberoamericana sigue de cerca este debate. En América Latina, las leyes cinematográficas han demostrado ser herramientas eficaces para el desarrollo económico y la creación de empleo. Guatemala es uno de los pocos países de la región que aún carece de un marco legal específico y su aprobación permitiría al país integrarse plenamente en las redes de coproducción internacional».
«Durante casi 20 años, hemos estado luchando por una ley cinematográfica nacional. Al mismo tiempo, hemos seguido haciendo películas, empujando contra corriente, asistiendo a festivales, ganando premios y colocando a nuestro país en el escenario mundial. Está claro que con los incentivos y salvaguardas adecuados, podemos construir una industria fuerte y sostenible que realmente contribuya a la nación. Sabemos que todavía hay mucho trabajo por delante, pero estos desafíos nos motivan e inspiran», dijo Joaquín Ruano, presidente de la Asociación Guatemalteca de Audiovisuales y Cinematografía y representante de FIPCA.
La iniciativa contempla la creación de un Instituto Guatemalteco de Cine, un Fondo de Promoción Cinematográfica, una Comisión Fílmica que funcione como ventanilla única para producciones internacionales, una Cinemateca Nacional y una Escuela Superior Nacional de Cine, entre otros.
Para Bustamante, cuyas películas han representado a su país en tres ocasiones en la categoría de Mejor Película Internacional de los Oscar («El Ixcán»“La Llorona” y “Rita”)la falta de una ley cinematográfica ha sido una fuente de frustración para él y sus pares. «La mentalidad local predominante sigue siendo estrecha. Todavía hay afirmaciones de que añadir un impuesto de un dólar a cada billete de avión (pagado por visitantes extranjeros) devastaría de alguna manera el turismo internacional. Algunos incluso argumentan que el apoyo público no debería ir al cine en absoluto, sino a la IA, para que los jóvenes puedan hacer películas de esa manera. Es profundamente desalentador enfrentarse a un pensamiento tan rígido, hipercapitalista y de libre mercado».
Los datos proporcionados por FIPCA sostienen que «la experiencia regional ofrece evidencia clara y mensurable. En la Ciudad de México, la industria cinematográfica aporta alrededor del 12% del PIB local; en la República Dominicana, tras la implementación de su ley cinematográfica, el sector aumentó el PIB nacional en un 0,32%; en Panamá, el sector audiovisual forma parte de las industrias creativas que representan cerca del 6% del PIB y en Costa Rica, estas industrias representan aproximadamente el 3% del PIB».
Dicho Gabriela SandovalVicepresidente de FIPCA: «Las cifras regionales son claras: donde existen políticas audiovisuales estructuradas -fondos, film Commissions, incentivos- el impacto económico es mensurable, pues se activa una cadena de valor que va más allá del ámbito cultural. Guatemala ya tiene talento y trayectoria internacional; lo que ahora está en discusión es si el país opta por convertir ese talento en una política de desarrollo sostenible».
FIPCA lideró la campaña para congelar los cambios propuestos a la legislación argentina que habrían eliminado el mecanismo tradicional de financiamiento para su organismo de cine y televisión INCAA. La petición que envió, firmada por casi 1.000 líderes de la industria cinematográfica iberoamericana, ayudó a persuadir al Congreso de Argentina a archivar la propuesta y permitir dos años más de debate público y promoción.

