
Hablamos de igualdad, pero la realidad muestra las tremendas dificultades que han tenido que soportar los discapacitados. El curso gas licuado de petróleo (GLP) La crisis de las bombonas es un calvario para muchos, pero las cosas se han complicado para las personas con discapacidad visual de la ciudad, que se ven obligadas a hacer largas colas y realizar repetidas visitas a las agencias de gas para acceder a una bombona. Las agencias de gas, que anteriormente garantizaban la entrega a domicilio sin problemas, están obligando a los clientes a recoger ellos mismos los cilindros, dejando a muchos, especialmente a los discapacitados, sintiéndose impotentes.
Discapacitados visuales Algunas personas han relatado que esperaron un día entero para recibir un cilindro o tuvieron que regresar al día siguiente para recogerlo ellos mismos en la agencia.
Otro hombre afirmó que nadie de la oficina contesta las llamadas, y cuando hace cola para tomar el cilindro y le dice al personal que es ciego, le dicen que envíe a otra persona. Puede haber muchos ejemplos de este tipo, no sólo de personas con discapacidad visual, sino también de otras personas que sufren algún tipo de discapacidad y se enfrentan a enormes problemas. Se puede entender que las agencias de GLP también se enfrentan a tiempos difíciles, dada la grave tensión de la cadena de suministro, pero dar prioridad a los discapacitados no puede ser una cuestión empresarial, debería ser un imperativo humanitario.
Las personas discapacitadas, independientemente de su condición, deben estar al menos al principio de la cola. Segundo, cilindros pueden ser entregados en su domicilio. Un escritorio separado o una línea de ayuda específica para discapacitados contribuirá en gran medida a abordar sus inquietudes. Un sistema de anuncios en el lugar de la cola puede aportar algún tipo de claridad y tranquilidad. Ayude a las personas con capacidades diferentes en tiempos difíciles. Esto no es caridad, es paridad.

